Amparo no es una cantante convencional. Estudió en conservatorio, sí. Aprendió a tocar el piano, también. Pero después, decidió que iba a estudiar una carrera convencional, y cuando la terminó, buscó un «buen trabajo» con buenas perspectivas salariales y de crecimiento. Es decir, su camino y el de la música divergieron en algún punto de la adolescencia.
Pero unos cuantos años después, el gusanillo de la música, de la creatividad, del arte… no la dejaba dormir por las noches, y empezó a sentir que había algo que no funcionaba en su vida, que su trabajo no era el que quería desempeñar, y que quizá su camino vital estaba en otra parte. Así, inició un camino interior que le llevó a reconectar con la música y a decidir que la música era, precisamente, el camino que quería tomar.
A mí me apasionan estas historias porque muestran que cualquiera, en cualquier punto de su vida, puede dar un giro de 180 grados hacia un camino incierto pero excitante, misterioso y quizá lleno de peligros («te vas a morir de hambre», «vas a perder muchísimo dinero»… ¿os suena?) pero que también te llene de motivación y de alegría… un camino que no tenga nada que ver con la fórmula convencional de carrera universitaria/formación + un buen trabajo + comprarse una casa cerca de los tuyos + una familia.
¿Te atreves a desafiar tus (quizá) bien asentados principios de vida? ¿Quieres saber cómo podrías hacerlo? ¡Dale al play!



